El adiestramiento o doma propiamente dicho, donde la finalidad es comenzar un periodo estricto de aprendizaje diario comienza en función de la raza, destino del animal y adiestrador generalmente entre los 2 y 4 años de edad.

En el caso de los  Pura Sangre Ingleses destinados a las carreras, el entrenamiento puede llegar a empezar al año y medio; en el caso de la misma raza cuya finalidad sea la alta escuela su adiestramiento comienza a los 2-3 años de edad (James Fillis) y en los caballos de razas como el Lipizano destinado también a la alta escuela, puede retrasarse hasta los 4 años (Alois Podhajsky).

En general, suele estar relacionado con el  máximo desarrollo físico a la edad mas joven posible del animal, pues así además de ampliarse su margen de vida útil, su carácter en esa época se podría describir como “mas nobles y desarrollados intelectualmente, son más comprehensivos, pero al mismo tiempo más sensibles”(Alois Podhajsky); teniendo en cuenta además que lo que se trata es de llevar a cabo un aprendizaje y no una modificación de conducta y a esa edad las probabilidades de que el  animal tenga muchas experiencias previas son menores.

A pesar de que sea sobre los 3 años de edad cuando comienza el periodo de doma de un caballo, es evidente que en muchos casos existe un aprendizaje previo debido a las condiciones de cría del animal.

Los animales al ser destetados sobre los 6 meses en términos generales pueden ser sometidos en muchos casos por lo menos a lo que se denomina una doma de cuadra la cual implica la marcha atado, el confinamiento o estabulación durante una serie de horas al día y la manipulación de los miembros para un posterior herrado.

En otros casos, los animales son destetados y separados manteniendo grupos de jóvenes en semilibertad, hasta el momento de su doma.

Los adiestradores en algunos casos prefieren que vengan directamente de la yeguada sin manejo previo de ningún tipo.

Alois Podhajsky escribe en su libro: “El lipizano joven permanece en el prado hasta su tercer año y, contrariamente a una costumbre anterior viene entonces directamente a la Escuela Española para ser puesto a trabajar”.

Lucy Rees respecto a este tema comenta que uno de los mejores momentos para introducirse en la vida de un caballo es tras su destete; momento en el cual mantiene un carácter inmaduro y enormemente curioso. “Un potro recién destetado y separado de su madre antes de lo que él desearía, mantiene todavía una reacción fuerte e insatisfecha de seguimiento. ¿Qué otra etapa mejor para introducirnos como objetos apropiados para seguir? Los caballos con dos o tres años están en el punto máximo de su fase exploradora. ¿Encontramos otra etapa mejor para permitirles explorar y rendirse a las ricas experiencias del mundo exterior”.

En otros casos se valora que haya tenido una mínima manipulación para avanzar el proceso de doma más rápidamente, siendo en este caso el imprinting desarrollado por R. Miller, uno de los procesos que más se describe.

El doctor R. Miller, describió una técnica de aprendizaje temprano, denominada imprinting la cual se lleva a cabo alrededor de la primera hora del nacimiento.

Esta  técnica está basada en la manipulación masiva del potro mediante el contacto provocando una inundación, para una teórica mayor facilidad de la manipulación del animal en su edad adulta.

Es una técnica es muy controvertida y se llega a aplicar de diversas maneras en función del personal.

Por ejemplo, Monty Roberts realiza unas series de unas “50 palmaditas” por diferentes zonas (cuello, menudillo, cascos…) con excepción del ijar, diciendo que “es importante que la ijada permanezca sensible ya que es la parte donde toparán las piernas del jinete y no es conveniente interferir con la sensibilidad propia de la cincha y los flancos del potrillo.”

  • Hay muy pocos autores que se preocupen en describir seriamente cual sería el mejor manejo del animal previo a la doma; en Eduquina creemos que el potro debe desarrollarse en condiciones de semilibertad con caballos adultos que le enseñen las normas sociales, nunca estabulado y aún menos aislado.
  • No hay un consenso sobre si es adecuada o no la manipulación del animal previa a la doma. Nosotros creemos que es adecuado el ir introduciendo al potro en situaciones nuevas y estímulos desconocidos mediante pequeñas sesiones distanciadas en el tiempo, asociándolo a experiencias positivas.
  • No se toma en cuenta en muchos casos la importancia de una socialización correcta ínter e intraespecífica. Creemos que es importantísimo que el potro tenga una correcta socialización con sus congéneres (incluso sementales si es viable) pues esto facilita enormemente la doma posteriormente.
  • Desaconsejamos técnicas como el imprinting, pues además de no tener una eficacia comprobada si que conlleva una serie de riesgos como es la interrupción de la relación materno filial o caballos insensibles o con dificultades de aprendizaje debido a un exceso de manipulación invasiva.
  • Recomendamos que nunca se monte un potro antes de los 4 años o incluso más tarde en función de la raza o peso del jinete,debido a la falta de desarrollo muscular y óseo que puede originar lesiones, aunque si que se puede ir haciendo mucho trabajo pie a tierra.

 

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