

¿Qué es un cierrabocas?
El cierrabocas es un elemento auxiliar que se utiliza junto con la muserola y que, como su nombre indica, tiene la función de mantener cerrada la boca del caballo durante la práctica ecuestre.
Es habitual verlo combinado con un filete, siendo esta su configuración más común.
¿Por qué un caballo abre la boca al ser montado?
Esta es la pregunta que deberíamos hacernos antes de recurrir al cierrabocas.
La embocadura —aunque ampliamente aceptada y utilizada para facilitar el control del caballo— actúa sobre zonas sensibles mediante presión y, en muchos casos, dolor.
Existen diversas razones por las que un caballo puede abrir la boca al ser montado:
No está acostumbrado a tener un hierro en la boca (caballos jóvenes).
Presenta problemas bucales, como úlceras o puntas dentales.
Sufre dolor en la articulación temporomandibular o en el dorso.
Es montado por jinetes que dependen excesivamente de las riendas para equilibrarse.
Usa una embocadura inadecuada o mal ajustada.
O simplemente no acepta ese tipo de material en la boca.
Todos estos factores generan lo que comúnmente se denomina “problemas de contacto”, aunque en realidad son manifestaciones de incomodidad, dolor o malestar.
El error de ocultar el malestar.
Cuando un caballo abre la boca o mueve la lengua, está tratando de aliviar la molestia que siente. Estos movimientos pueden reducir el control del jinete, motivo por el cual se recurre al cierrabocas.
Sin embargo, restringir su capacidad de expresión no resuelve el origen del problema.
Desde la perspectiva del bienestar animal, utilizar un cierrabocas para silenciar una señal de dolor carece de sentido. Si un caballo no acepta la embocadura, lo correcto es buscar la causa, no ocultarla.
Consecuencias del uso del cierrabocas.
Los movimientos de la boca y la lengua no son simples gestos:
son esenciales para la relajación de cadenas musculares que influyen en la biomecánica del caballo.
Limitar estos movimientos con un cierrabocas, especialmente si está demasiado ajustado, puede provocar:
Tensión muscular generalizada.
Alteraciones en la biomecánica del movimiento.
Dificultad respiratoria, al limitar la expansión de los ollares.
Por tanto, si lo que se busca es trabajar con un caballo relajado, equilibrado y con buena biomecánica, bloquear sus expresiones de tensión va justo en contra de ese objetivo.
¿Se usan correctamente los cierrabocas?
Con frecuencia, no.
Este tipo de material suele emplearse en caballos jóvenes, en proceso de doma, o en animales que no han sido revisados por un veterinario odontólogo o un especialista en etología. También se utiliza en caballos con posibles dolores musculoesqueléticos o problemas de aprendizaje no diagnosticados.
Otros errores comunes incluyen:
Colocarlos demasiado bajos, afectando la dilatación de los ollares.
Ajustarlos en exceso, generando presión y malestar.
Combinarlos con embocaduras de palanca o cadenilla, lo que agrava el dolor.
Estas prácticas no solo comprometen el bienestar del caballo, sino que pueden desencadenar problemas de conducta o lesiones físicas a medio y largo plazo.
Reflexión final.
Si realmente queremos hablar de bienestar en la equitación, es imprescindible escuchar al caballo.
Sus expresiones, movimientos y reacciones son formas de comunicación, y silenciarlas mediante artificios mecánicos solo nos aleja de una relación basada en el respeto.
El debate actual sobre la presión de las muserolas —tema que también afecta directamente al bienestar equino— es un buen ejemplo de que la ciencia y la ética deben guiar la práctica ecuestre.
Puedes leer más al respecto en la Equitation Science Society.
Artículo escrito por Teresa Gamonal Cembrano, Veterinaria especializada en etología clínica, investigadora y formadora en comportamiento y bienestar equino.